
[Indigenas Na savi de la comunidad de San Miguelito, municipio de Tlapa, en espera de ser trasladados a los campos de cultivo en Sinaloa. Fuente: CDHM Tlachinollan]
La temporada alta de migración de jornaleros agrícolas del estado de Guerrero coincide cada año con los meses de septiembre a enero. Durante estos cinco meses la migración es constante en casi nueve municipios de la región de Montaña de donde migran miles de personas.
La salida más grande se registra justo después del Día de Muertos, la fiesta más importante en estas comunidades indígenas, donde también se gasta una cantidad grande del dinero que obtienen como jornaleros. Los indígenas Na savi (mixtecos) de Cochoapa el Grande y Metlátonoc son los que más salen para trabajar en el norte de México (principalmente en el corte de jitomates). Ambos municipios han sido catalogados por el Programa de las Naciones Unidas (PNUD) como los más pobres de la Federación Mexicana en 2006.
De septiembre a la fecha, se estima que han migrado aproximadamente unos 2 mil jornaleros de los 18 mil que se presume puedan salir. Se estima que en el transcurso de esta semana saldrán unos cuatro mil indígenas en camionetas pasajeras para el norte. En este proceso migratorio, salen familias enteras con jóvenes, mujeres y niños, quienes conforman el sector más vulnerable.
Según informa el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, sigue “vigente la apatía y falta de involucramiento por parte de las autoridades federales, estatales y municipales para vigilar y corregir los abusos y excesos que ocurren durante el enganchamiento”. El énfasis del problema queda en el hecho de que la gran mayoría de los migrantes jornaleros viven en situación de analfabetismo, desnutrición y pobreza extrema y no siempre saben defender sus derechos frente a las grandes empresas que les contratan y dejan en condiciones desiguales.
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Escrito por SIPAZ 




