El 23 de septiembre, el Servicio Internacional para la Paz (SIPAZ) asistió a un Encuentro de la Organización de Familiares de Presos de Ocosingo que se llevó a cabo en la misma ciudad de Ocosingo.
Unos 60 hombres y mujeres, niños y ancianos se juntaron, todas y todos compartiendo una misma realidad: tienen “un su” familiar preso en la cárcel de Ocosingo. El hecho que los familiares se hayan empezado a organizar les ha permitido conocer mejor la situación de cada uno de los presos, darse cuenta que enfrentan los mismos problemas y sufrimientos, así como empezar a buscar formas de solución.
En el Encuentro al que asistimos, se rememoró “la historia de nuestro proceso organizativo y dimos a conocer la documentación de las distintas problemáticas que hemos encontrado, relacionadas con la detención de nuestros familiares (sociales, económicas, procesuales) y las condiciones de reclusión que también nos afectan como familiares: pobreza y marginación, alcoholismo, división y fragmentación del tejido social, falsas acusaciones, detenciones injustas, tortura, delitos fabricados, deficiencias en las investigaciones, trato discriminatorio, ausencia y/o negación de traductores, firmas obligadas; revisión irrespetuosa al ingresar a la visita penitenciaria (particularmente a las mujeres), maltrato de los alimentos de origen comunitario que con sacrificio y esfuerzo llevamos (en especial el pozol), ni los presos ni los familiares tenemos acceso para portar, conocer y estudiar el reglamento penitenciario ni las normas o reglamento que regulan las visitas a los internos…”
Se hizo particular énfasis en los problemas que encuentran los familiares al entrar en la cárcel para visitas. Las mujeres son revisadas sin mostrarles ningún respeto, lo cual les hace sentir muy mal. Tanto ellas como los presos en general no conocen el Reglamento. Otro problema del que se habló mucho es que no les dejan entrar con comida. De por si les cuesta mucho lograr comprar algo, prepararlo y llevarlo. Y no se explican porque deben de dejar un parte en la entrada, sin saber que pasa con esta comida. Por otro lado, mencionaron las amenazas recurrentes de trasladar a los presos, como modo privilegiado de ejercer presión.
Los integrantes de esta organización creada en 2008 empezaron también a investigar los diferentes casos, visitando los lugares de los hechos, hablando con los familiares y con las comunidades. Encontraron muchas irregularidades, maltrato e injusticias. De manera sistemática, no se les ofreció traductor a la gente que no habla el español. También abundan los testimonios de presos que no saben leer ni escribir y, que bajo presión, terminaron firmando su sentencia sin saber de qué se trataba.
No solo quienes se encuentran dentro de la cárcel sufren; de igual modo sus familiares tienen dificultadas para salir adelante por la falta del esposo, hijo o padre. No logran sostenerse económicamente, algunos niños ya no pueden ir a la escuela y/o se sienten cada vez más aislados por la estigmatización en su comunidad. En este sentido, la conformación de una organización de familiares de presos, integrada por personas de diferentes religiones y organizaciones, les da fuerza para seguir luchando y exigir justicia por sus presos.
Para más información:
OFPO Pronunciamiento Septiembre de 2010 (30 septiembre de 2010)
