El 1 de septiembre, se otorgó a José Raúl López Vera, obispo católico de Saltillo, Coahuila, el Premio Rafto 2010, un honor concedido anualmente por la organización civil noruega Fundación Rafto que, según la misma Fundación, “contribuye a crear conciencia sobre la importancia de observar de cerca las violaciones de los derechos humanos y a las personas y comunidades que necesitan la atención del mundo.” En el pasado , este reconocimiento también fue entregado a Aung San Suu Kyi (Birmania), Kim Daejung (Corea del Sur) o Shirin Ebadi (Irán), todos ellos posteriormente galardonados con el Premio Nobel de la Paz.
El comunicado de prensa que anunció el reconocimiento de este año enfatizó el contexto alarmante que se vive en la República Mexicana: creciente militarización, violaciones de derechos humanos vinculado a la presencia militar, impunidad, corrupción institucional, y represión a periodistas y activistas sociales. Para la Fundación Rafto, la situación de migrantes centroamerican@s pasando por México en su camino hacia Estados Unidos es particularmente grave, dado todos los secuestros y violaciones experimentados por éstos. Frente este contexto, la Fundación ve en Raúl Vera una persona que “habla en voz alta y sin miedo contra las violaciones de derechos humanos, la corrupción, los abusos del poder y la ausencia del imperio de la ley.” El trabajo de su vida, añaden, “demuestra una voluntad inquebrantable y fe en la acción concreta para mejorar la calidad de vida de la población pobre, vulnerable y oprimida de México”. El comunicado mencionó también sus esfuerzos para frenar la violencia que padecen los migrantes o para denunciar la falta de protección de los y las periodistas, así como sus señalamientos en contra de la corrupción de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y a otras instancias gubermentales, o su apoyo público a los gays y lesbianas. Durante su estancia como obispo auxiliar en Chiapas entre 1995 y 1999, trabajó conjuntamente con el obispo Samuel Ruiz García para mejorar los derechos de los campesinos pobres y de los pueblos indígenas chiapanecos y mantener el alto al fuego entre el gobierno y los Zapatistas.
En la etapa más reciente, Raúl Vera fue el fundador del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios y de la organización Belén, ubicada en Saltillo, misma que da refugio a migrantes centroamerican@s y mexican@s deportados desde los Estados Unidos. Se estima que Belén ha servido unos 40.000 migrantes desde su inicio en 2002.
En resumen, la Fundación Rafto planteó, Raúl Vera “[u]sa su autoridad como obispo para criticar al gobierno, aunque también se refiere en detalle a las estructuras sociales que llevan a la opresión”, “[t]rabaja sistemáticamente para permitir que los pobres y oprimidos luchen por sus derechos” y, a través de sus organizaciones civiles, “trabaja con la[s] comunidad[es] para llevar ayuda inmediata a las personas en situaciones desesperadas.” En este sentido, Raúl Vera es “la voz de los que no tienen voz”, un actor que, en las palabras de la Fundación, “contribuye a dar a la población más vulnerable de México una vida con dignidad y la esperanza de un futuro mejor.”
Para más información:
Otorgan en Noruega premio Rafto al obispo Raúl Vera (La Jornada, 24 de septiembre)
Comunicado de prensa Fundación Rafto completo (pdf)
